Imaginá que un cliente te escribe tres veces a ventas@tunegocio.com preguntando por su pedido y nunca recibís esos mensajes. Cuando finalmente revisás la casilla, encontrás la explicación: «el mensaje no pudo entregarse porque el buzón del destinatario está lleno». Es una situación mucho más común de lo que parece entre pequeños negocios que usan correo